¿Qué haces aquí?

Si has acabado en esta web de rebote, te cuento qué vas a encontrarte.

Viajando con Garci es una web donde comparto mis experiencias viajando y superando retos.

Dejé mi trabajo estable de oficina para ir en busca de la felicidad y descubrir hasta donde podía llegar sin caminos marcados. Lo que yo llamo desaprender todo lo que nos han ido metiendo en la cabeza sin darnos cuenta.

Ahora estoy viajando sola. 

 Me dedico a salir de mi zona de confort y adaptarme a entornos desconocidos.

Te invito a que eches un ojo a los posts publicados y que te sientas libre de comentar o preguntarme cualquier cosa.

Pero antes de nada, voy a presentarme.

Mi nombre es Marta García, aunque me llaman Garci, y he crecido en Valencia (España). Soy inconformista, espontánea y soñadora. 

De pequeña jugaba con camiones, fabricaba ventiladores y coleccionaba insectos. Iba a judo en lugar de gimnasia rítmica y me volvía loca el fútbol. Mis padres nunca me quisieron apuntar a un equipo, y es algo que aún me sigue doliendo. Aunque, con 20 años cumplí mi sueño de jugar en un equipo de fútbol femenino.

A los 13 años, y recién empezado un nuevo colegio religioso, me rapé el pelo y me hice una rasta. Seguir la moda nunca ha llamado mi atención y he marcado siempre mi propio estilo.

Obviamente no tardé mucho en destacar, y después de 4 años y recién empezado el primer curso de bachiller, le dije a mi madre que no iba a volver a ese colegio, y así lo hice.

Antes de tirar mis estudios por la borda, mi madre consiguió que entrase en un instituto en diciembre. ¡Benditos padres!

A partir de ahí, seguí el camino convencional, lo que se supone que es correcto y se debe hacer.

Acabe el instituto y entré a la Universidad. Estudié Ciencias y Tecnología de los Alimentos en la Universidad de Valencia pasando un año de Erasmus en Bologna (Italia), en el cual aproveché para visitar muchos países como República Checa, Hungría, Alemania, Polonia, Eslovaquia, Grecia y Austria.

Durante el 2016, con las prácticas universitarias conseguí mi primer trabajo, y con 23 años me metí sin saber cómo en el mundo laboral.

Estuve 2 años y medio trabajando en el mismo puesto, me saqué un máster porque se supone que sin master no eres nadie, y en agosto del 2018 me ascendieron a un puesto en oficinas. Cobraba menos que en el puesto anterior, pero un puesto de oficinas siempre está mejor visto, ¿No?


Mi vida podría haber acabado aquí. Pero no.

En febrero del 2019 lo cambié por ir en busca de la felicidad y vivir con total flexibilidad.

Por fin siento que tengo los mandos de mi vida y que todo depende de mí. Me siento más libre que nunca.

Si quieres saber más acerca de esta experiencia, suscríbete y te lo iré contando todo.

«Yo tampoco sé vivir, estoy improvisando» – Violadores del Verso

Si quieres saber más, te dejo las 50 Cosas sobre mí que quizás compartas.