Primero de todo, si eres fumador y estás intentado dejar de fumar, te entiendo. Yo también he pasado por ahí.

Dejar de fumar es algo que todos los fumadores nos hemos planteado alguna vez, pero que no siempre lo hemos conseguido.

Voy a contarte como el dejar de fumar cambió muchos factores de mi vida 

que ni me imaginaban que podían estar relacionados con el tabaco.

Me encanta el deporte y lo practico con frecuencia, como sano, soy joven y no fumo casi. No estoy tan mal para tener que dejar de fumar.

Pero después de muchos intentos volví a intentarlo, aunque esta vez de forma diferente.

Dejar de fumar, lo que todos sabemos

Todos sabemos que el tabaco es malo, perjudica la salud y bla bla bla. Sinceramente, he sido fumadora. durante muchos años y no me ha importado mucho las imágenes tan horrorosas o los mensajes de «Fumar mata» que aparecen en los paquetes del tabaco.

No te voy a contar todo lo que te produce negativamente el tabaco porque ya lo sabes, y si no, tienes internet lleno de información. Aunque sí que quiero darte un dato que me pareció interesante. El tabaco industrial, tiene muchísimos aditivos que no tienen nada que ver con el tabaco y son sustancias adictivas. Como derivados del cacao, menta, miel, regaliz… Es por ello que el fumar tabaco de liar puede facilitarte dejar de fumar.

La creencia de que el tabaco actúa como relajante es mentira. Es posible que te calme la ansiedad o el estrés temporalmente, pero seguirá dominando el síndrome de abstinencia.

Nos intentamos engañar poniéndonos excusas para no dejar el tabaco. Las que más he escuchado o me ponía yo misma son:

  • Algún vicio tengo que tener
  • Me voy a morir igual
  • Ya lo he intentado y he vuelto a fumar mucho más
  • Yo estoy bien fisicamente, el tabaco no me afecta
  • No fumo casi
  • Sólo soy fumador social
  • No quiero engordar

Pero a pesar de todas las excusas, y con 11 años de fumadora en la espalda, volví a intentarlo. Como muchos otros años me propuse dejar de fumar en el inicio de un nuevo año. En los intentos anteriores, me autoengañaba diciendo que era fumadora social y me permitía fumar algún cigarro cuando salía los fines de semana. Esto es un error. Porque cada lunes era una vuelta a empezar y no avanzaba.

Pero lo que te quiero contar son aspectos más interesantes, y es que el tabaco afecta a muchos otros aspectos de tu vida que no te han contado. 

Los efectos negativos que yo NO experimenté

Se mencionan varios efectos negativos temporales en el primer periodo de dejar de fumar como ganancia de peso, ansiedad, empeoramiento del estado de ánimo, dolor de cabeza, insomnio, tos, fatiga o problemas de concentración.

Según mi experiencia, no pasé por ninguno de esos estados. Sólo estuve un poco de peor humor la primera semana.

No he engordado porque justamente ha sido lo contrario. No fumar ha aumentado mis ganas de hacer deporte y mi condición física a mejorado. Además, una nueva etapa saludable había empezado y mi alimentación era más «healthy».

Esto es mi experiencia personal y no significa que tú no vayas a pasar por estos efectos negativos, pero tampoco creas que estas fases las experimentan el 100% de las personas que deciden dejar de fumar.

Y ante todo, que no te generen otra excusa por miedo a alguno de estos efectos. Todo depende de tu actitud.

Tienes que encontrar esa causa

Cuando decides dejar de fumar, no lo haces porque sí. Debes tener una causa sólida y firme.

Mi causa era que no quería depender de algo. Yo quería ser libre y no podía serlo si estaba enganchada al tabaco.

Llevaba un estilo de vida saludable, practicaba yoga, meditación y fumaba. No tenía sentido.

Cuando encuentres esa causa, tienes que transformarla en una afirmación positiva e introducirla en tu subconsciente poco a poco. Tienes que recordarla y repetirla todos los días antes de acostarte y cuando tengas ganas de fumar. Mi afirmación positiva era y es:

Soy un ser libre y creo mi vida con felicidad y libertad

Por lo tanto, si quieres dejar de fumar tienes que querer de verdad. Parece una tontería, pero mucha gente no quiere dejar de fumar.

Y sí, en ciertos momentos aún sigo teniendo ganas de fumar. Pero recuerdo mi afirmación positiva y no lo hago. Obviamente, siempre vas a necesitar fuerza de voluntad pero según dicen al final esas ganas desaparecerán. Piensa que es un hábito y los hábitos siempre se pueden cambiar.

Que cambios experimenté al dejar de fumar

No te voy a contar los beneficios que puedes encontrar en internet como que baja la presión arterial, se recupera los sentidos de gusto y olfato o que aumenta el nivel ed energía.

Lo que yo experimenté, además de todos los beneficios anteriormente citados, fue realmente interesante.

El dejar de fumar supuso una etapa de muchos cambios en mi vida. Dejé el trabajo y empecé a viajar sola.

Hubo un antes y un después.

1. Gané seguridad en mi misma

Justamente se juntó con el momento que decidí dejar mi trabajo. Esa idea rondaba mi cabeza ya hacía un tiempo pero la verdad es que no lo tuve claro hasta la segunda semana de enero, cuando llevaba 14 días sin fumar.

El imaginarme alguna vez dejar el trabajo me había producido nerviosismo, miedos y ansiedad. Sin embargo, cuando tomé la decisión no experimenté ninguno de estos efectos. Me sentía muy segura de lo que había decidido.

 2. Mis sueños aumentaron

Cuando llevaba 1 mes, empecé a ser consciente de que si había conseguido eso podía conseguir mucho más.

Dejar de fumar era un hábito que llevaba haciendo durante muchos años. Y si había podido cambiar ese hábito, podía cambiar muchísimas más aspectos de mi vida.

3. Mis actividades no dependían del tabaco

Cuando fumaba, no podía salir a correr después de fumar. Y lo que hacía era esperarme un par de horas para hacer ejercicio. Al dejar de fumar, cualquier momento era bueno para practicar deporte o hacer alguna actividad física.

O simplemente no preocuparse por estar dentro de un bar en lugar de en la terraza pasando frío.

4. Mis niveles de ansiedad disminuyeron

En ocasiones o momentos donde mis niveles de ansiedad solían ser altos, disminuyeron o desaparecieron. No tengo explicación para esto, simplemente dejé de sentirlo.

Por ejemplo, los días previos a mi primer viaje sola, estaba perfectamente en mi casa con cero estrés. Me iba a ir 20 días a Escocia sola y con muchos aspectos en el aire. Por el contrario, en algún otro viaje que he hecho donde existía una mínima incertidumbre, el día de antes me subía por las paredes.

5. Me sentí realmente libre

Si fumas, no eres independiente aunque tu creas que sí. Eres dependiente del tabaco.

Si quería viajar sola sin depender de nada y de nadie, no podía fumar. No podía perderme en cualquier lugar sin pensar en nada más que no fuera yo misma.

¿De verdad no te gustaría sentirte libre?

Puedes ir a cualquier lugar en cualquier momento sin revisar tus reservas de tabaco.


¿Tú también has dejado o estás pensando en dejar de fumar?