Nunca me he sentido bien volando en avión, quizás porque siempre vuelo en compañías low cost que parecemos una lata de sardinas.

Entras cargado con mil trastos, cansado y sudando. Y joder, qué calor hace al entrar en el avión. Y cuando por fin llegas a tu minúsculo sitio, sólo tienes que quedarte quietecito.

No sobrepases ni un palmo por el pasillo o te arroyará el carrito de la comida.

El sudor empieza a convertirse en leves escalofríos, cada vez parece que haya más gente y menos espacio. Localizas la salida de emergencia y a quién podrías aplastar para llegar a ella, y sin darte cuenta empiezas a generar una serie de pensamientos negativos que lo único que hacen es ponerte más nervioso.

Y así cada vuelo.

Miedos a volar en avión

Podríamos distinguir dos tipos de miedo a volar en avión.

El miedo a pensar que el avión se va a caer, tener un accidente o va a pasar cualquier cosa que hará que mueras. Todos estos miedos estaría dentro de lo que llamamos aerofobia. 

Para que te quedes más tranquilo, un estudio según la Aviation Safety Network (ASN), hay un accidente mortal cada 7,36 millones de vuelos de pasajeros. Morir viajando en coche es 7 veces superior a viajar en avión.

Por otro lado, existe otra clase de sensaciones que llevan a tener miedo a volar. Y es mi caso.

Mi miedo a volar no es porque se pueda caer el avión y morir. Es la sensación de estar en un lugar cerrado tanto tiempo sin poder casi moverme ni tomar el aire cuando yo quiera. Me siento como obligada a permanecer ahí, y eso me agobia muchísimo. Es un cúmulo de muchos factores. Esta sensación de no tener una vía de escape se llama agorafobia.

Igualmente sea cual sea tu caso, voy a contarte que me ayudó a mí y cómo he conseguido no tener miedo a volar en avión.

Mi fatal experiencia en mi primer vuelo saliendo de Europa

La máxima duración de los vuelos en avión que había hecho, era de 3h. Todos dentro de Europa. De tanto viajar, los tenia controlados.

El salto fue, cuando viajé de Madrid a Panamá. Un vuelo de 10h y media que iba a hacer sola.

La verdad es que estaba un poco asustada, de hecho me llevaba una pequeña trampa para quedarme durmiendo todo el viaje. Pero con eso no superaría mi miedo, sólo lo escondería de la verdadera realidad.

Creo que no podía entrar más nerviosa a ese avión, más que nada porque casi lo pierdo. Te cuento.

Yo volaba Valencia – Madrid, esperaba 1 horita en el aeropuerto de Barajas hasta coger el vuelo Madrid – Panamá. Todo era perfecto y organizado porque tenía una horita para ir tranquilamente, relajarme y tomarme una infusión si me apetecía. Pero no fue así.

Mi vuelo de Valencia se retrasó 45 minutos por un problema de mantenimiento y cuando aterrizaba en Madrid, las puertas de mi siguiente vuelo estaban ya cerradas. Puedes imaginar mi locura por el aeropuerto de Barajas con la mochila y corriendo como si me persiguiera un jabalí.

Al llegar a la puerta de embarque no había nadie y me dijeron que iban a preguntar a ver si podía subir ¿Cómo que «a ver»? Casi me da algo.

Cuando por fin me dejan entrar al avión, todo el mundo  estaba sentado y mirando mi cara de haber corrido una maratón. Y cuando me dirijo a mi asiento pagado, porque quería ventanilla sí o sí, me encuentro a un japonés que también había pagado por ese asiento. Ya lo que faltaba.

Al final, no sé si fue el destino y yo tenía que llegar tarde a ese vuelo, pero apareció un chico diciendo que me dejaba su sitio y el de su novia porque prefería sentarse en unos del centro. Y así de repente acabé en la ventanilla y sin nadie a mi lado, bueno mi mochila porque no cabía en los compartimentos.

Con esto quiero decirte que, a pesar de entrar muy nerviosa, no tuve miedo de volar en avión.

Piensa bien lo que te estás perdiendo

Hoy en día podemos plantarnos en cualquier parte del mundo sólo cogiendo un avión. Sí, algunos vuelos son muy largos pero suele ser por las escalas. Realmente el vuelo más largo del mundo está sobre las 19 horas.

Quiero que pienses la suerte que tenemos de vivir en un mundo con tantas posibilidades y facilidades de viajar.

¿No piensas aprovecharlas?

Conozco alguno que ha cancelado su viaje a última hora, por el dichoso miedo a volar. Y se ha quedado sin disfrutar esa experiencia.

7 Cosas beneficiosas que puedes hacer viajando en avión

Los aviones de largos trayectos no están tan mal. Hay más espacio para estirar las piernas, puedes tirar el asiento hacia atrás y la comida es gratis. 

Puedes ver el mundo desde arriba mientras estás dentro de las nubes.

En un momento determinado te obligan a bajar las ventanillas, apagan las luces y es el momento de dormir. Ahora entiendo la almohada y la mantita que te dan al entrar. La gente se duerme y puedes disfrutar de la tranquilidad y el silencio.

Este es un buen momento para dedicar tiempo a ti mismo.

Vivimos en constante movimiento sin permitirnos dedicarnos tiempo a nosotros. Siempre lo dejamos para otro día, mientras ponemos por delante asuntos que realmente no son importantes.

Viajando en avión no hay wifi. No puedes estar enganchado al móvil como estás de normal. Es el momento de respirar y hacer todas esas cosas que «nunca tienes tiempo»

  1. Puedes leer ese libro que tanto te apetece. Yo estuve leyendo «El hombre en busca de sentido» – Viktor Frankl. Brutal, por cierto.
  2.  Dibujar, pintar y dejar volar tu imaginación. A través de la pintura se pueden expresar cantidad de emociones sin darte cuenta. Puede que descubras que te gusta más de lo que piensas.
  3. Aprovechar y ver alguna peli o serie pendiente. No hace falta que te lleves un ordenador o tablet, en este tipo de aviones tienen una pantalla con multitud de películas y documentales.
  4. Escribir como te sientes, si estás asustado o te encuentras bien. Plasmar tus pensamientos en un papel, ayuda a tener consciencia plena centrándote en lo que estás escribiendo y liberando tu mente.
  5. Escuchar música. Lo habitual es no escuchar las canciones, simplemente nos las ponemos de fondo y no nos paramos a conocer la letra. Ahora tienes la oportunidad de poner toda tu atención, descifrando cuantos instrumentos están tocando o entiendo cada palabra.
  6. Ponerte un podcast. Hay infinidad de podcast interesantes y cada vez más. Suelen durar entre 30 minutos y 1 hora, siendo muy buena opción para dejar pasar el tiempo estando entretenida. Puedes escucharlo con los ojos cerrados o tomando notas en una libreta. 
  7. Estar en silencio. Tenemos la mente llena de ruido y distracciones que nos impiden escucharnos a nosotros mismos. Viajando en avión tenemos esa oportunidad de estar en sintonía con nuestro interior.

Técnica para superar el miedo a volar en avión

No te aseguro que esto te ayude, cada persona es un mundo. Pero, a mí esto me funcionó en su momento y quiero compartirlo contigo para ayudarte.

Si estás muy asustado, puedes empezar poco a poco. Si vives en España, tienes vuelos muy baratos con compañías low cost como Ryanair. Por 15€ puedes hacer un viaje de 1h o 2h y pasar el finde de semana. Lo que yo llamo una toma de contacto con tu miedo.

Te aconsejo que una vez empieces a agobiarte y tener esa sensación de ansiedad dentro del avión, hagas lo siguiente:

Respira profundamente por la nariz. Intenta llevar una respiración abdominal consciente. Céntrate en la entrada y salida de aire, observando como se llenan tus pulmones.

Cuando hayas disminuido el ritmo de respiración, saca un papel y empieza a escribir como te sientes, que sensaciones estás experimentando y qué pensamientos están pasando por tu cabeza.

Una psicologa que tuve me dijo que no tenia que prestar atención a esas sensaciones  y debía buscar una fuente de distracción para que mi mente no entrase en ese circulo vicioso de ansiedad. Sin embargo, lo que realmente me funcionó es analizar cada pensamiento y emoción que estaba sintiendo. Y lo iba apuntando en un papel conforme me venía a la mente.

Y cuando de verdad pones tu atención en eso que estás sintiendo, piensa «Si me tiene que pasar algo, que me pase. Ya he sentido esta sensación más veces y no me ha pasado nada». 

De esta forma, estás siendo valiente dejando que el miedo esté contigo, pues forma parte de nosotros y hay que dejarlo fluir.

Cuando hice este ejercicio, mi miedo a volar en avión desapareció.

Prueba, a lo mejor te sirve a ti también. Además, esta técnica te ayudará a comprender después como funciona tu cuerpo ante una «situación de peligro»