Viajar sola es algo que me había planteado más de una vez. Tal vez porque soy una persona bastante independiente y nunca me he sentido incómoda sin compañía. Sin embargo, tenía miedo.

Elegí Escocia como destino para viajar sola porque nunca había estado, podía practicar mi inglés y soy un amante de la naturaleza. 

Pensamientos antes de viajar sola

Para la mayoría de gente, y para mí anteriormente, viajar sola y encima mujer es como ¡wow, estás loca! Pero lo cierto es que cada vez hay más mujeres viajando solas por el mundo.

Si te digo la verdad, no soy muy estable emocionalmente y tengo subidas y bajadas muy drásticas. Esto era una de mis barreras. Tenía miedo de sentirme mal, agobiada y cada vez caer más hondo.

Aunque la gente de mi alrededor me decía que era valiente, yo por dentro estaba cagada de miedo. Pero sabía que era lo correcto y me iba a ayudar a conocerme más a fondo.

Mi objetivo de viajar sola no era viajar en el sentido de hacer turismo, ver monumentos y aprender historia (que también). Lo que yo quería realmente era salir de mi zona de confort, esa sensación que tantas veces ha hecho que no siga adelante.

Necesitaba sentir que conmigo misma era suficiente para disfrutar de la vida y que podía adaptarme a cualquier entorno.

En este aspecto, el yoga y la meditación me han ayudado mucho. ¿Por qué? Bueno, cuando practicas yoga eres 100% consciente de lo que piensas, haces y sientes. El truco es llevar esta práctica a tu vida para poner atención plena en lo que estás haciendo, y de esta forma disfrutar cada momento con todos los sentidos. Es lo que se conoce como mindfulness.

Toma de contacto

Tenía planeado un viaje futuro a Panamá. Mi primera vez fuera de Europa y encima sola.

Necesitaba una toma de contacto para experimentar sensaciones en un lugar no muy «difícil». Así que fui hacia Escocia. Estaba a 3h de Valencia, dentro de Europa y parecía un destino tranquilo.

Sinceramente, nunca había viajado de mochilera. Lo reconozco, no había hecho el típico Interrail ni nada. Siempre había viajado con maleta normal a pesar de recorrer varios destinos en un mismo viaje.

Así que cogí mi mochila de los Scouts y empecé a pensar qué imprescindibles tenía que llevarme. No me llevé ni sujetador, ni desodorante, ni maquillaje. Pero aun así, me pasé de peso.

Había leído que el máximo a llevar en una mochila eran 10kg. El problema fue que la pesé y luego añadí más cosas llevándome al final más de 10kg.

Obviamente, de esto no me di cuenta hasta que me tocó bajar del avión, meter la mochila de mano dentro de la grande y empezar andar por las cuestas de Edimburgo.

Pero a pesar del peso de más, los primeros pasos que di me sentí como una aventurera, orgullosa y decidida a empezar el viaje.

Me sentí libre.

Pros de viajar sola

Lo primero que se viene a la cabeza puede ser como:

» Es mujer y la van a secuestrar, violar y matar» 

¿En serio? Pues sí, la gente piensa eso. 

Te sorprendería la cantidad de personas, entre ellas muchas jóvenes, que reaccionaron con cara de no entender nada y diciéndome que estaba loca o si tenía algún problema.

¡El problema lo tenía si no lo hacía!

Bueno, la realidad es que viajar sola tiene ventajas que son imposibles cuando vas en compañía.

Máxima flexibilidad

Flexibilidad en todo. ¿Que quería dormir más? Perfecto, no tenía a nadie que me despertara.

Comía cuando quería y lo qué yo quería.

Podía perderme sin preguntar a nadie si quería venir o no. Y lo mejor de todo, no tenía que dar explicaciones de porqué hacía algo. Así que no me cuestionaba nada, lo hacía sin pensar.

Disfrutar más

Ser consciente de que estás haciendo algo por tu propia decisión produce una sensación de máxima expectación. Sabes que cuando tú quieras puedes cambiar el rumbo o simplemente parar. Por lo tanto, tienes todos los sentidos puestos en lo que estás haciendo y, como consecuencia, disfrutas más.

Libertad

Me sentí como un nómada de la prehistoria. Con mi casa a cuestas y buscando un lugar donde me sintiera cómoda. Da igual si era un banco, en un parque o una cafetería, me sentí libre.

Cuando me perdía por caminos sin nadie que me acompañara parecía un ratoncito investigando la zona, y sabiendo que tenía total libertad en dar el siguiente paso.

Conocer mucha más gente

No podía parar de hablar hasta con las piedras. A pesar de ser una persona que le gusta estar sola, me encanta conocer las historias de cada uno. 

Compartí momentos, cervezas y comidas con gente de todo el mundo. Viajar sola te permite acercarte a muchísimas más personas sin tener la obligación de pasar el tiempo con tu compañero de viaje habitual. 

Meditar

Tuve muchos momentos de soledad. De pasarme prácticamente todo el día en silencio caminando por los bosques. Son los momentos perfectos para meditar.

Meditar acerca de tu vida, tus próximas metas, tus progresos, tus errores y nuevos aprendizajes. Poner atención plena en tu cuerpo y mente.

Lecciones de viaje

En este primer viaje como mochilera he descubierto qué aspectos mejorar para el siguiente viaje. Esto es perfecto porque de eso se trataba, de una primera toma de contacto.

No necesito tanto para vivir

Me traje cosas en la mochila que no utilicé, como dos camisas. Si que me las puse, pero podría haber viajado perfectamente sin ellas.

Estuve 20 días sin desodorante. Entiendo que esto no lo puede hacer todo el mundo, pero yo he descubierto que sí porque no sudo nada.

Cada uno tiene que averiguar de qué puede prescindir y de qué no. Por ejemplo, yo no puedo vivir sin crema. Tengo dermatitis atópica y necesito tener mi cuerpo siempre hidratado.

Me llevé mas champú y acondicionador del que necesitaba. Me lavé 1 vez el pelo en 20 días. Lo sé, parece otra guarrada pero puedo hacerlo.

No pude practicar más deporte

Cuando viajas a varios destinos es muy complicado mantener tu rutina de ejercicios. Bueno, más que complicado es cuestión de organización y yo no lo hice nada bien.

Me pensaba que podía practicar yoga todos los días y no fue así. Fuera hacía frío, los parques estaban mojados por la humedad y en los hostels no tenía espacio. Hice yoga en un cementerio, para que te hagas una idea.

Salí a correr un día en Edimburgo pero con unas zapatillas muy malas que sólo provocaron que me doliese la rodilla.

El único ejercicio bien hecho que hacía, eran las rutas y largas caminatas

¿Conclusión? Si tan importante es el ejercicio para mí, debo incluirlo en mi planes. Por lo tanto, he decidido que en los próximos viajes voy a:

– Buscar gimnasios para ir días sueltos

– Cambiar las zapatillas por unas más decentes que me sirvan para correr

– Investigar si hay grupos de yoga o espacios destinados a ello

– Incluir y tener en cuenta el tiempo dedicado al ejercicio durante mis viajes

Viajar sola no significa estar sola

Durante todo el viaje conocí a muchísima gente, salí de cervezas, jugué al frisby y mantuve largas conversaciones. Viajar sola no significa que vas a sentirte sola o  no vas a relacionarte. De hecho, te relacionas mucho más.

La zona común de los hostels es una buena oportunidad para conocer a gente nueva. No te imaginas la cantidad de personas que también viajan solas. 

Cualquier actividad en grupo es buena para iniciar una conversación. Puedes buscar tours, tandems o cualquier actividad afín a tus intereses. Un buen sitio para encontrar estos grupos es meetup.

No es necesario planificar con mucha antelación

Antes de iniciar mi viaje tenía cogido el hostel de Edimburgo para 7 días y el de Glasgow para 2 días.

Lo que me ocurrió es que me enamoré de Edimburgo, y los días se me pasaron muy rápido. Cuando me tenía que ir a Glasgow me dio un poco de rabia pero claro, ya tenía pagado el hostel.

Al llegar a Glasgow, ya supe que era una ciudad que no me iba a gustar y me tocaba quedarme dos noches.

Así que, a pesar de creer que luego puede salirte más caro, es mejor esperar al ultimo momento para reservar. Una buena idea, es reservar con derecho de cancelación sin gastos, en Booking hay muchos hostels que tienen esta opción.

Hay que aprovechar todos los cartuchos

Descubrí que en los hostels hay comida común (lo que se ha dejado la gente anterior), y no hace falta comprar muchas cosas. Lógicamente no te vas a encontrar un pollo pero sí pasta, arroz, salsas, azúcar, café… Si no eres muy sibarita, puedes comer de gratis. 

Lo que hacía es antes de ir a comprar ver que podía aprovechar de la cocina. Truquito de Garci. 

Ademas de la comida, si tienes suerte, hay hasta champú o gel.


Así que si estás pensando en viajar sola, o solo,  te animo 100% a que inicies tu aventura. La experiencia siempre va a ser positiva y vas a descubrir que te gusta más de lo que pensabas.